Oh, caray, ese momento donde tu hermosa biblioteca te queda demasiado pequeña… Y empiezas a poner libros en otros sitios. En la estantería metálica, o en el armario. Sobre otros libros, o sobre esa pila de revistas que no lees más.
Y, entonces, ves que algunos se los puedes regalar a tus primas, o que se acerca la siguiente siembra de libros y que ese tomo que no te atrae más podrá hacer feliz a otra persona. Terrible momento, pero tarde o temprano llega.